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PARQUE
NACIONAL TALAMPAYA
Se ubica en el centro oeste de
la Provincia de La Rioja. Con una superficie de
215.000 hectáreas, constituye una interesante
muestra del monte dentro de paisajes de gran belleza
escénica, donde el componente cultural se integra
al ambiente natural en forma indisociable. En
1975 se creó el Parque Provincial Talampaya, teniendo
como objetivos centrales la conservación de los
importantes yacimientos paleontológicos y arqueológicos
presentes en el lugar. Dada la relevancia conservacionista
del lugar y su potencial turístico, se creyó oportuno
jerarquizar a Talampaya incorporándola en 1997
al Sistema de Parques Nacionales de la Argentina.
Talampaya ocupa las serranía bajas del oeste riojano,
exponiendo notables procesos erosivos que forman
cañadones de rectos y altos paredones, como el
del río Talampaya y los que se aprecian en Los
Cajones. Además existen amplios sectores casi
desprovistos de vegetación, denominados huayquerías,
en donde se destacan la presencia de una pocas
hierbas carnosas como la verdolaga. Allí también
son abundantes las formaciones de areniscas y
rocas de extrañas siluetas, como se aprecia en
el área conocida como la Ciudad Perdida.
La vegetación es arbustiva, rala y achaparrada.
Entre las plantas características de estos desiertos,
se encuentran el retamo, prácticamente sin hojas;
las jarillas de follaje brillante y resinoso;
la brea y, en los faldeos serrano, la chica un
arbolito endémico de La Rioja, San Juan y San
Luis. Otras plantas habituales e la zona son las
cactáceas, como los "puquis" y varios cardones.
Sobre los cauces temporarios podemos encontrar
bosques abiertos con majestuosos algarrobos y,
en Los Cajones, molles de beber.
La fauna tiene algunos integrantes de frecuente
observación. Los zorros grises, la chuña de patas
negras y la calandria mora son comunes en las
inmediaciones de la entrada al área. Los altos
paredones rojizos son utilizados como apostaderos
por varias rapaces, por ejemplo el cóndor andino,
el águila mora y el halcón peregrino; también
son la morada de un roedor: el chinchillón.
Entre las especies silvestres presentes en Talampaya
merecen destacarse varias exclusivas de la Argentina.
Es el caso entre las aves del gallito arena o
"pampa-guanaco", el canastero rojizo y el cacholote
pardo; un mamífero como el pichi-ciego o "intiquirquincho",
pequeño armadillo de hábitos subterráneos, y entre
los vegetales el retamo, la chica y la verdolaga.
Talampaya e Ischigualasto, reserva provincial
sanjuanina lindante, constituyen en conjunto un
sitio de gran importancia mundial por la abundancia
de fósiles. En las últimas décadas han ganado
notoriedad científica por contener yacimientos
paleontológicos que abarcan casi la totalidad
del período Triásico, época del surgimiento de
los dinosaurios.
Talampaya posee una importante riqueza arqueológica.
Las ocupaciones humanas ocurridas entre los años
120 y 1180 de nuestra era, utilizaron cuevas y
aleros del lugar como viviendas, depósitos y enterratorios.
A cielo abierto, sobre paredones verticales y
grandes rocas, una numerosa cantidad de grabados
figurativos (antropomorfos y zoomorfos) y abstractos
(geométricos diversos) expresar una fusión armonizante
entre la naturaleza y cultura, componiendo una
de las localizaciones más relevantes del arte
rupestre argentino. Se puede apreciar este paisaje
en Puerta de Talampaya y Los Pizarrones.
MODO DE ACCESO
El tramo de la Ruta Provincial N° 26 entre Villa
Unión y Los Baldecitos, esta última localidad
en el límite de las provincias de La Rioja y San
Juan, atraviesa el Parque Nacional. El centro
de informes se encuentra a 14 km de esta ruta,
desviándose hacia el noroeste.
Este Parque no cuenta aún con los servicios
requeridos para la atención del visitante.
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