El
Tronador
El
soberbio cacique Linco Nahuel que significa
"tigre de ejército" era tan
celoso de sus dominios que no quería
que nadie se acercara a su zona, que era el
valle de los Vuriloches. Tenía centinelas
por todos lados y eran todos jóvenes
muy robustos y fieles a su gran jefe. Pero sucedío
que un cierto día algo raro apareció
en el cielo, jugueteaba el viento con los colores
del arco iris. La distracción fue tan
grande que no se percataron que estaban siendo
invadidos por hombres muy enanos que procuraban
asentarse en esos fértiles valles, estos
pequeños guerreros que eran militares
tomaron prisionero a Linco Nahuel, ya que sabían
que era la única manera de poder dominar
a la tribu debido a la devoción por el
cacique. Pero el "jefe" no aceptó
que el grupo fuera obligado a entragarse a cambio
de su vida por lo que Toqui (cacique de los
enanos) que estaba acostumbrado a que sus órdenes
fueran cumplidas, obligó a sus hombres
a llevar a los enemigos al abismo del cráter
donde los iban arrojando mientras todo el espectáculo
era observado por Linco Nahuel. Ante tanta violencia
y maldad reaccionó el Pillán o
espíritu dueño del cerro, que
no entendió por que no podían
compartir tanta belleza ambas tribus habiendo
espacio suficiente. Decidió castigarlos
convirtiendo a los dos caciques en dos grandes
riscos enfrentados y escuchando eternamente
el fragor incesante que producían los
precipitados al vacío en la profundidad
del volcán Lolog Mahuida.
Volver
al índice de leyendas <<