La creación de las áreas
protegidas en el país se remonta al año
1903, cuando el Dr. Francisco P. Moreno (Perito
en la delimitación de la frontera Sur
acordada con Chile), recibe del Estado Nacional
una extensión de campos fiscales en recompensa
por servicios ad honorem prestados al país
Habiendo quedado admirado de
la hermosura excepcional de la zona, en sus
viajes previos, y al tomar posesión de
las tierras, decide donar tres leguas cuadradas
de las mismas (7.500 hectáreas) a favor
del país.
Estas tierras constituyeron
el núcleo original del actual Parque
Nacional Nahuel Huapi.
La donación al Estado
Nacional se realiza con el objetivo "de
mantener su fisonomía natural y que las
obras que se realicen sólo sean aquellas
que faciliten comodidades para la vida del visitante",
según lo expresado de puño y letra
por Moreno. Inspiraba su decisión el
ser conciente de que tales bellezas naturales,
como las de la Cordillera Austral, debían
ser preservadas como patrimonio público.
En el año 1922, el gesto
de este gran precursor se cristaliza en la creación
del primer Parque Nacional, llamado "Del
Sur", con una superficie de 785.000 hectáreas.
Años más tarde,
en 1928, se constituye el Primer Cuerpo de Guardaparques
destinado a nuestro primer Parque Nacional.
El sistema de Parques Nacionales
en Argentina cuenta con 33 áreas protegidas
que ocupan el 1,25% del territorio nacional.
En esta red se encuentra incluida buena parte
de la gran variedad de ambientes naturales del
país.
Nuestros Parques cuentan con
los principales escenarios naturales y turísticos,
lo cual ha proyectado la imagen de la Argentina
a todo el mundo.
El gesto de Moreno posibilitó
que la Argentina se trasformara en el primer
país en Latinoamérica y el tercero
en el Continente Americano, en contar con un
Parque Nacional.
Por todo esto, el próximo
6 de noviembre y a 100 años de la donación
de dichas tierras, la Administración
de Parques Nacionales, a cargo del Ingeniero
Héctor Espina, realizará distintos
actos de homenaje a la figura de Moreno, en
el Centro Cívico de San Carlos de Bariloche,
en Puerto Blest -parte del patrimonio legado-
y en la Isla Centinela, donde descansan los
restos de este gran precursor.